Esta no es la primera vez que intento hablar acerca del estado del planeta, y probablemente no sea la última.
Son ya muchas las Organizaciones que buscan marcar una diferencia entre una muerte menos cercana para todos nosotros y el resto de los seres vivos; y la desidia y acriticísmo puro que aseguran un final al otro lado de la puerta. Desgraciadamente se ha creado una polémica irreal alrededor de muchos de los factores que intervienen en el presente de nuestro Hogar. Entre ellos están: producción e ingesta de alimentos transgénicos, deforestación masiva, contaminación generada por medios de transporte, extinción de especies, pruebas nucleares, contaminación de océanos, utilización de energía eléctrica; en fin la vida cotidiana de la masa humana y la macro economía internacional.
Todas las controversias y falsas polémicas, como casi todo lo demás que nos pueda vomitar la “elite” de la humanidad es fabricado por las grandes empresas que rigen la fuente de todas nuestras enfermedades, epidemias, armas y contaminantes; el dinero. Cuan amplio es su alcance no puedo decirlo, sin embargo especulo que abarca todo lo que consumimos; con excepción del aire que respiramos; y ese no es de gran calidad.
Mirar a mi alrededor, ver la gente pasar, inmersa en un espacio de no mas de 2X2 m; buscando una excusa para mantenerse viva, tratando de comprarse la ilusión de que vale la pena aprovechar cada uno de los productos y servicios ofrecidos por nada mas y nada menos que uno mas de ellos, uno mas en su mal nacida especie que vino a este planeta a destruir todo lo que encontrase como depredador y carroñero. Cerrar los ojos, concentrarme en un bello panorama construido por la naturaleza, con un palpitar y respirar propio es prácticamente inútil. Soy devorada por mi especie, al igual que el resto. Decido afrontar la responsabilidad que me confiere por ser parte de una enfermedad terminal; al hacerlo me encuentro con un llamativo trozo de miles de árboles conglomerados, conocido como Nacional Geographic. Bajo el nombre en mayúsculas amarillas dice: AMAZONIA, NOS ESTAMOS QUEDADNDO SIN SELVAS, decido que vale la pena comprarla y lo hago. Tras leer el artículo por el que compré la revista rompo en llanto y me pregunto si lo que sea que esté haciendo por contribuir a detener lo que nos pasa realmente vale la pena; consumir comida orgánica, consumir carne vegetariana en lugar de animales, tratar de consumir lo necesario de electricidad y de agua, formar parte de una de las organizaciones mencionadas, intentar expandir la información que recibo…
Permítanme compartir lo que dice el artículo: Brasil es el primer productor y exportador de madera, carne y soya (sí, soya, y yo como idiota comiéndomela). La mayor parte de la selva amazónica es propiedad de agricultores, ganaderos, taladores ilegales, incendios, caminos y carreteras, zonas urbanas y ahora también zonas desérticas. Las áreas protegidas abarcan el 15% del total, las indígenas el 25%.
El abuso de la tierra es pretexto para violencia, matanza, hambre, y muerte de especies vegetales y animales; los sobrevivientes (humanos por supuesto) están amenazados de muerte. La única organización que ve por el cuidado de la cuenca amazónica es el IBAMA (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Renovables), el cual recibe una miseria de presupuesto para cuidar de la selva y cuenta con escasos miembros. De estos, ya se ha descubierto que un centenar estaban involucrados en la tala y exportación ilegales. Los indígenas, activistas, y cualquiera que busque impedir esto es asesinado con las múltiples armas que le son otorgadas a los taladores y matones a gran sueldo esparcidos por ahí.
Lo que intento es tratar de crear una reacción en los lectores de este artículo, a pesar de lo poco impresionable que resultamos ahora. Las palabras pueden ser dos cosas: basura auditiva o fuente de conocimiento; yo busco hacer lo segundo. Tras leer mi resumen sobre el Amazonas les pido de la manera más atenta posible que busquen hacer ocho cosas que contribuyan al planeta y a ustedes mismos:
1 Apaguen los aparatos eléctricos que no estén utilizando
2 Traten de usar lo menos posible el automóvil
3 No tomen baños de mas de 10 minutos
4 Compren productos locales, o hechos por grupos indígenas
nacionales
5 No usar secadora de ropa
6 Vacacionar en su propio país (para no usar aviones o barcos)
7 Reciclar
8 Utilizar focos ahorradores de energía
por Fernanda Vasconcelos



















