He decidido escribir una crítica. Se que escribir críticas es un tópico difícil por que, ustedes podrían pensar: ¿Quién es este imbécil para creer que puede criticar? Bueno, pues soy una persona común, de esas que ven pasar su vida e irse para no regresar, algo así como lo que Jarvis Cocker escribió para su canción Common People, y también soy una persona que escucha mucha música y también soy una persona que le gusta sorprenderse de vez en cuando, por lo tanto, mi crítica tiene que ver con la música, específicamente en el aspecto de las pretensiones y la lírica.
Antes que anda me gustaría que Usted, lector de este artículo haga un poco de memoria: ¿Qué fue lo último que de verdad lo sorprendió? Al preguntar esto me refiero a esos acontecimientos, visiones, sonidos que causan una gran reacción emotiva en nuestro físico y en nuestro psique; pueden ser las cosas más sencillas o pueden ser las cosas más complicadas, y en realidad eso solo depende del juicio de cada uno de nosotros.
¿Ya hizo memoria? Ahora que tiene en mente esa última sorpresa tal vez se haya dado cuenta de que no ha perdido su capacidad de sorprenderse, o se dio cuenta que hace mucho que algo no lo sorprende. El punto importante aquí es que ahora que tiene eso en mente, podemos avanzar a la siguiente etapa de esta “crítica interactiva”.
Hagamos esto más específico, ahora, enfóquese en esa última canción que realmente lo sorprendió y/o emocionó. Ahora, más específicamente, concéntrese en la letra de una canción que realmente lo haya hecho sentir algo, un sentimiento causado puramente por la letra de la canción, no un sentimiento suyo hacia la letra de la canción, ¿me explico?, o sea, como si fuera la letra la que lo lleva a Ud. a sentir algo extra (como si fuese un vehículo), no que Ud. sienta algo hacía la letra en si.
Ahora que está Ud. listo, lea mi crítica a continuación por favor:
Escribo esto a manera de reclamo. Hacen falta muchos de esos “magos de la expresión” que tienen el poder de movernos por dentro con sus canciones.
Estos individuos no poseen una pretensión más allá del hecho de expresar su sentir y compartirlo o desahogar una experiencia. A ellos no les importa si su disco ha vendido 50 millones de copias, no usan lenguaje que no manejan, no aspiran a ser profesionales, no les preocupa que es lo que vaya a pensar su auditorio cuando escuchen su obra, no les preocupa proyectar una imagen amigable para la opinión pública y tampoco les preocupa imponer modas ni cánones. Son aquellos que los críticos nunca podrán clasificar ni cuestionar por la autenticidad de su expresión.
Tenemos miles de ejemplos de personas que forman una banda musical específicamente en el “renovado” y “pujante medio nacional”. A veces llega uno a pensar que todas las bandas están hechas con el mismo molde y que todas tienen al mismo vocalista y basan su ideología en las mismas fórmulas y reglas. A algunos se les hace fácil decir que todo es a causa de “los medios elitistas” o de “la falta de espacios”, pero así como hay gente que dice que el rock nacional está más fuerte que nunca, también podemos decir que la calidad de la música y las bandas no está a la par de está utópica “escena mexicana”.
Todo depende de adonde pretendes llegar cuando haces música. Todo depende de la sinceridad de tu autocrítica y de lo realista de tus pretensiones. Todo depende de que tanto cuides el no contradecir tu discurso, o simplemente, de cuanto cuides tu discurso si es que te interesa tener uno.
Hacen falta toneladas de sinceridad y de autocrítica.
Esta es la conclusión a la que yo llegué después de hacer este ejercicio de crítica. Por favor publique la suya. Es interactivo. Repita el ejercicio cuantas veces sea necesario.







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