Las palabras “pop francés” pocas veces han tenido tanto peso como el pasado viernes 5 de febrero.
Las expectativas de quiénes asistimos a este bello acontecimiento no estaban ni cerca de lo que en realidad sucedería, aun la experiencia de los que asistieron la fecha anterior estaba lejos, ya que no sólo presenciaríamos el concierto como tal, éste era el día que marcaba el final de la gira de Phoenix con el ‘Wolfgang Amadeus Phoenix’ y nos eligieron para realizarlo. Las puertas del recinto abiertas y una cantidad sobresaliente de personas fumando, compartiendo impresiones sobre nuestro incomparable tránsito de viernes por la noche y saludando conocidos. Vendedores con una cantidad vasta de productos, revendedores de boletos gritando a cuanto mortal veían pasar, sobre todo y por supuesto, a las chicas. Y como lo mencioné antes, un tránsito de locos en un rango de tres calles más allá del José Cuervo Salón auspiciado por los amables y muy útiles acomodacoches, que por una modesta cantidad, te aseguran que el automóvil va a estar completo a tu regreso, aunque ellos ya hayan desaparecido para esa hora.
Ya dentro, la atmósfera brindada por el lugar era bastante relajada, a pesar de que todos deseaban que el tiempo corriese hasta que la tela que cubría el escenario bajara y nos mostrara la magia que sabíamos yacía detrás. En medio de la multitud que iba desde el contorno del escenario hasta la barra de atrás, se notaba en los semblantes una alegría singular (un efecto que por lo general produce Phoenix en quien los escucha); y cabe decir que para mí es grandioso observar la forma en que se conducen y relacionan las personas dependiendo de la banda que se presente. Es lógico que en cada acto en vivo el público se encuentra entusiasta y busca escuchar al intérprete, pero hay diferencias, por mínimas que sean, en la forma de desenvolverse.
En el momento que comenzaron a emitirse sonidos conocidos del otro lado de la tela, el público gritó efusivamente, era “Lisztomania”. Es difícil describir lo poderoso que resultó ese momento, todo el recinto a una voz cantando toda la canción, saltando y bailando sin parar un segundo con las manos levantadas aplaudiendo con el ritmo; una clase de explosión acababa de detonarse. Ésta era la primera de casi todo el ‘Wolfgang Amadeus Phoenix’ que sonaría en la velada.
Tarolazos característicos, “Long Distance Call” era la elegida para abrir la parte nostálgica y más esperada por los fans que no tuvieron oportunidad de ver a Phoenix en ocasiones anteriores. Es de recalcar que acoplaron una selección de canciones excelentes, brindándonos la oportunidad de celebrar en vivo la trayectoria completa de este conjunto francés. El diseño de este setlist era prácticamente intercalando rola del ‘Wolfgang’ con una de cada uno de los grandes hits del ‘United’, el ‘Alphabetical’ y el ‘It’s Never Been Like That’.
La emoción por ambas partes incrementó descomunalmente y en un instante se creo un vínculo entre músicos y fans. Este viaje intercalado en tiempo y espacio nos llevaba agrupando las canciones en bloques, relajados y fuertes, incluyendo dos sets instrumentales correspondientes a lo antes mencionado. Se crearon espacios tranquilos durante “Lasso”, “Fences” y “Run Run Run”, y otras que generaban euforia.
“Too Young”, debutante del ‘United’ en vivo, resultó uno de los grandes favoritos entre la gente, que bailaba y aplaudía con esa gran sonrisa que no desapareció hasta el final. Otras de las movidas que hicieron a todos darle al bailongo fueron: “Funky Squaredance” y “Napoleon Says”.
Llegamos por fin a la parte romántica de la noche, entre amor y desamor escuchamos “Love Like a Sunset” y el cover que desprendió suspiros, lágrimas y la carne de gallina entre los presentes, el hitazo “Playground Love”.
Una de las explosiones más fuertes y favoritas para la autora fue ya cerca del final, durante “If I Ever Feel Better”, llegó un punto en que resultaba difícil distinguir la voz de Thomas, quien en un impulso creado por lo descrito anteriormente acabó subiendo las escaleras del lado izquierdo para cantar en medio de la gente que lo jalaba para tomarse la foto del recuerdo y prueba de que eran lo más cool de la bola de monos del lugar.
Para cerrar el set eligieron el primer sencillo de este álbum, “1901”. Todos sabían que era lo último que podrían vivir de estas escasas horas, así que se dejaron llevar, hasta que los chicos que se encontraban parados contra la valla comenzaron a saltar hacia el área del escenario y subieron para celebrar el final. La banda continuó tocando hasta el término de la canción y después bajaron hacia los camerinos. Los que alcanzaron a subir fueron poco a poco evacuados junto a su emoción.
Las luces se encendieron permitiendo ver claramente el campo minado, las marcas en los afectados tuvieron efectos secundarios prolongados, al parecer éste fue uno de esos conciertos que hace que la gente no logre salir del lugar de inmediato, entre pláticas para ponerse de acuerdo sobre la siguiente escala e impresiones sobre sus rolas favoritas en vivo, Phoenix logró su objetivo en cada uno de nosotros.
(No todas las rolas son mencionadas en orden de interpretación debido a vicisitudes afrontadas en esta vida.)
Abajo podrán deleitarse con una probadita visual que Simpson nos comparte desde Sicario:




















Excelentes fotos las ke tomó Simpson; al verlas se siente el ambiente ke privó en el concierto,un ambiente donde se dió una comunión entre los fans y los miembros del grupo y eso te lo transmiten las fotos tomadas por Simpson ahuevo. Por otra parte, pocos son los ke se atreven a interactuar asi con el público como ellos lo hicieron, ! Fregón ¡