Fueron 8 largos años de espera los que vivimos para que Paul McCartney, uno de los 2 Beatles que aún nos quedan en nuestro mundo terrenal y el más activo de éstos, regresara a México y se presentara para hacernos disfrutar de esas grandes canciones que han desafiado al tiempo y siguen vigentes en el gusto popular; no es para menos, ya que este hombre de 67 años con un corazón de adolescente ha llevado a cada rincón del planeta su música ante todo tipo de público.
Ver un show de “Macca” es como transportarse a otro lugar basado en el amor, mensaje principal que ha llevado como bandera todo este tiempo. Nunca ha necesitado de grandes escenografías, o demás espectáculo visual del cual algunas bandas exageran al momento de presentarse en vivo, no, ese no es su estilo, su música llena por completo el escenario haciendo vibrar, brincar, llorar y cantar a todo aquel que lo escucha.
Tuve la oportunidad de verlo en su Driving México Tour en el 2002, y mi experiencia me decía lo que podía esperar en este Up and Coming Tour, aunque por momentos me sentí tan emocionado como si nunca antes hubiera estado en un show suyo. Antes de que se diera la noticia de los conciertos que se realizarían en tierras mexicanas, muy en el fondo sabíamos que este año sería cuando se reencontraría con este público fiel y creciente, el cual rogaba porque regresara. Tiempo atrás se comentaba que era su gira de despedida, puesto que la edad ya comenzaba a causar estragos en su persona, cosa que desmentiría diciendo que le quedaban fuerzas para otras giras más; por si las dudas, queridos lectores, yo debía estar ahí.
El día había llegado, 27 de Mayo de 2010, y como siempre el trayecto al Foro Sol sería largo, entre el tráfico causado por la hora de la salida del trabajo y los miles de espectadores que se dirigían hacia el recinto, aunado a la impaciencia por ver a Paul en el escenario, generó cierto sentimiento de ansiedad en mi ser.
Ya en el lugar y ubicado en la sección correspondiente a mi boleto, todo parecía indicar que una tormenta caería, pero como un tributo que le brindó el cielo a Macca, se llevó el viento esa nube para dejar una hermosa luna llena brillando. El tiempo transcurría más lento de lo común, aunque el ánimo de la gente, entre la famosa mexicanísima “ola” y los aplausos sumados a los cánticos de “Paul, Paul, Paul” hicieron más agradable la espera.
El público era una mezcla de tres generaciones, entre los padres que llevaban a sus hijos para vivir juntos esta experiencia, los grupos de jóvenes de todas las edades que querían ver por primera vez al creador de esas canciones las cuales seguramente crecieron escuchando y los contemporáneos a McCartney quienes muy orgullosos comentaban: es de mis tiempos. Muy pocas bandas o músicos se dan el lujo de reunir a familias enteras que comparten el gusto por su música, y Macca es uno de ellos.
Se acercaba la hora en la que se apagarían las luces para que los ahí reunidos le diéramos la bienvenida al músico británico y así comenzar con el festín. El escenario, que consistía en dos pantallas verticales en las columnas laterales, otra más en la parte central y un precioso juego de luces, era sobrio pero preciso para la ocasión.
Justo 15 minutos antes de las 9:00 PM, hora de inicio que estaba impresa en los boletos, las pantallas laterales comenzaron con un recorrido audiovisual por toda la carrera de Sir Paul, desde los carteles de La Caverna, fotografías del cuarteto de Liverpool y de Linda, las cuales, acompañadas de canciones como “Temporary Secretary” o “Say, Say, Say” (dueto que realizara en la década de los 80 con Michael Jackson) entre otras, anunciaban que pronto estaría en el escenario ese personaje que el Foro Sol, completamente lleno, esperaba con ansias.
Las pantallas se apagaron, al igual que las luces del recinto, y poco a poco comenzarían a integrarse al escenario los ya conocidos Paul ‘Wix’ Wickens (Teclados), Abe Laboriel Jr. (Batería), Rusty Anderson (Guitarra), Brian Ray (Guitarra/Bajo) para concluir con el arribo de McCartney, vestido elegantemente con un saco y pantalón negro, mostrando una enorme sonrisa, tomó su clásico bajo Höfner para zurdos y así comenzar con el recital de más de 2 horas. “Venus And Mars/Rock Show” fue la elegida para abrir el concierto, entre aplausos y gritos de los presentes; inmediatamente después el riff de “Jet” despertaba toda la euforia que no pararía en ningún momento.
Con un “¡Hola Chilangos!” Macca se dirigía a nosotros para darnos la bienvenida, a lo cual respondimos con los gritos más enérgicos que había escuchado en un concierto, y claro, como en las dos ocasiones anteriores, se esforzó por hablar nuestro idioma no importándonos que ese discurso lo tuviera escrito en una hoja pegada en el suelo al lado de su setlist, que volteaba a ver para no equivocarse. Con una sonrisa enorme en su rostro y en el de todos sus músicos que denotaban la emoción de regresar a uno de los países más especiales que han visitado, comenzó a cantar “Close your eyes and i’ll kiss you, tomorrow i’ll miss you…” a lo que la gente respondió coreando a la par la letra de “All My Loving” que hacía recordar a muchos momentos mágicos que hemos vivido, y en particular los momentos en los que ponía un CD de The Beatles, me recostaba en mi cama y disfrutaba de toda la magia del cuarteto.
Paul dejaba su bajo para tomar la guitarra y seguir con ese recorrido de canciones de diferentes décadas, no sin antes tomarse un minuto para ver a todos los asistentes como fotografiando en su cabeza esa imagen que sabemos que no se le olvidará. Era el turno de Wings, por lo que “Letting Go” continuó con la lista planeada para la noche. “Got To Get You Into My Life” demostró que tal vez la gente no conocía por completo la letra de muchas canciones, pero nos esforzábamos por demostrarle nuestra emoción coreando junto a él y aplaudiendo hasta que nos dolieran las palmas.
Era turno de tocar algo de su proyecto llamado The Fireman, el cual se aleja bastante del sonido popular que le conocemos, por lo que aprovechó la ocasión para interpretar “Highway”, canción que muchos no conocían pero que sirvió para darle descanso al público que ya había desgarrado sus gargantas, y a penas era la 6ta canción de la noche, faltaba mucho más. “Let Me Roll It” junto a “Foxy Lady” de Jimmy Hendrix demostrarían que todavía queda mucho rock en su ser.
Era momento de dejar la guitarra y caminar hacia el piano negro que se encontraba a un costado de Abe, para seguir con “The Long and Winding Road” que provocó lágrimas en muchos de los asistentes, y debo admitirlo queridos lectores, que en mí también, pero no sería la única canción que lograría ese cometido.
“Nineteen Hundred And Eighty Five” continuaba en la lista para llevarnos a uno de los momentos más emotivos de la noche, ese momento que esperábamos los que ya habíamos estado en algún show de Macca, pero que las personas que no tenían esa imagen en su mente, recordarán toda su vida, me refiero a “Let ‘Em In”. Tal vez ustedes que no asistieron se preguntarán el por qué es tan especial esta canción, pues deben saber que fue el momento en el que regresamos a lo básico de un concierto de rock, olvidando los celulares y levantando nuestros encendedores que se prendieron y apagaron al ritmo de la canción, un momento mágico el cual agradeció diciendo que este era el único país en el que había visto ese espectáculo, por lo que junto a su banda improvisó un blues que titularemos “Shine a Light in México” pidiendo que continuáramos prendiendo nuestras luces.
“Esta canción la compuse para Linda, pero hoy se la dedico a todos los enamorados”, esas palabras fueron el intro para “My Love”, otro de los mejores momentos del concierto para los fans, por conocer lo que significó y sigue significando Linda en su vida, a lo que respondimos con aplausos agradeciendo que nos brindara la oportunidad de hacer nuestra esa canción.
Regresó al bajo para comentarnos que le habían enseñado algo de español, por lo que nos recitó algo así como “Tres conejos, en un árbol, tocando el tambor… que sí, que no, que los he visto yo” para después cantar “I’m Looking Through You” y “Two of Us” canciones que sorprendieron en el setlist y causaron gran euforia entre los asistentes. Era momento de que Paul nos contara una de las tantas anécdotas que tiene, y que nosotros, como si lo escucháramos alrededor de una fogata, nos encanta conocer. Dijo que mucho tiempo atrás, cuando él y George iban en la misma escuela, solían tocar una canción clásica en la guitarra, la cual nos interpretó, para continuar comentando que nunca le salió, por lo que su error en la interpretación lo inspiró a componer “Blackbird” del álbum The Beatles.
“Esta canción la compuse para mi amigo John” mencionó, a lo que respondimos con un fuerte “John, John, John” que hizo resonar el recinto, para darle pie a “Here Today”, una bella melodía que elimina todas las dudas de un resentimiento al fallecido icono pop. Después de la melancolía, era momento de hacernos bailar, y la elegida fue “Dance Tonight” que logró su cometido moviendo a los miles de asistentes esa noche.
Algo de 1973 hizo cantar a todos los allí presentes, y fue “Mrs Vandebilt” la cual con su pegajoso coro “Ho, Hey Ho” generó que todos fungiéramos como coristas esa noche, para no dejar decaer el ánimo y así continuar la “fiesta” con “Eleanor Rigby”.
Siguió el concierto, y solo faltaba recordar a otro de sus amigos que se le han adelantado en el camino, tomó un ukulele y comenzó a interpretar, tal y como lo hiciera 8 años atrás, “Something”, esa hermosa canción la cual apoyada de las imágenes de Harrison en la pantalla de atrás nos conmovieron hasta llegar al llanto, pero a diferencia del recital anterior, aquí la banda interrumpió a la mitad de la canción el instrumento de Macca para tocar tal cual conocemos este tema.
Tal vez uno de los momentos menos emotivos seguiría, “Sing The Changes” de The Fireman, puesto que la imagen de la pantalla que se encontraba a espaldas de la banda mostró la cara de Barak Obama, presidente de los Estados Unidos, generando cierta inconformidad entre algunos de los que se encontraban a mi alrededor, que sería opacada por lo que continuaría… “Band On The Run”.
Sir Paul no nos permitía descansar, lo cual agradezco de sobremanera, y compartiría con nosotros una canción que grabó en los sesenta, pero que nunca interpretó en vivo, por lo que esperaba que cuando dijera que solo cantáramos nosotros, lo hiciéramos; así fue “Ob-La-Di, Ob-La” fue coreada en todo momento.
El sonido de un avión hizo estremecer todo el foro, y anunciaba “Back in he U.S.S.R”, canción que nos puso a bailar de nueva cuenta. “I’ve Got a Feeling” y “Paperback Writer” continuó con ese momento de guitarras y mucho ruido en el concierto.
Un momento muy especial para mí, queridos amigos, fue el que le seguiría, y es que una canción que nunca me imaginé escuchar en vivo y que es mi favorita, sería interpretada esa noche. “A Day In The Life” la cual no solamente causó en mi ser una fuerte emoción, ya que muchos me acompañaron con ese sentimiento cantándola. McCartney decidió interrumpirla para brindarle otro tributo a John, y fue “Give Peac a Chance” la elegida, acompañada por el símbolo de amor y paz que se mostró en la pantalla posterior generando que todo el público levantara su mano y realizara la “V” con sus dedos índice y medio para crear un ambiente mágico de amor y esperanza.
Era el climax del concierto, nuestro querido Paul regresaba al piano para interpretar “Let It Be” y continuar con otro momento especial y de mucho impacto, “Live and Let Die” que acompañada de un show de fuegos pirotécnicos dejó el escenario llego de humo. La última canción antes de realizar el primer descanso de la noche llegaba, era “Hey Jude” la elegida para que por más de 10 minutos no dejáramos de cantar ese coro de “na, na, na, nara na na… hey Jude” el cual cantamos por partes los hombres y las mujeres, a petición de Macca.
26 canciones hasta el momento y queríamos más, no podíamos dejarlo ir tan fácil, por lo que de nueva cuenta regresó al escenario, ahora portando una bandera grande de México y generar que coreáramos, cual si fuera partido de la selección en el Azteca, ese grito de “Mexico, Mexico”. “Day Tripper” y “Lady Madonna” continuaron con el show, para luego invitar a una mujer a bailar al escenario. “Ustedes no la conocer, yo no la conozco, pero ella, hoy, representa a la Ciudad de México”, diría Paul para interpretar “Get Back”. No ahondaré en los comentarios que se realizaron a raíz de esta invitación.
Era momento de descansar por segunda ocasión, pero no había concluido todo, aún faltaba “Yesterday”, la cual fue una de las canciones más coreadas de la noche, y como no, ya que ha sido un himno para muchas personas a lo largo del tiempo. Todavía faltaba rock, y fue “Helter Skelter”, la cual apoyada por la animación de una montaña rusa proyectada en la pantalla, nos hizo subir y bajar con esa canción del álbum The Beatles que en su momento sonaba mucho más “pesada” que lo común del cuarteto.
El final ahora si estaba cerca y Paul nos decía que ya era hora de dormir, de irnos a nuestras casas, pero no lo haría sin antes introducirnos a todos los que hacen posible sus conciertos y por último, agradecernos a nosotros, lo presentes. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)” y “The End”, esta última adornada por un duelo de guitarras, era el indicador de que todo estaba concluido. McCartney no dejaría el escenario sin antes reunirse con su grupo al frente del escenario y realizar una reverencia para recibir los aplausos que le demostraban el agradecimiento que sentíamos por haber hecho un sueño realidad, poder presenciarlo en vivo.
“¡Hasta la próxima chilangos!”
Para ver el Setlist de este concierto, visiten este link.
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