Texto y Fotografías: Frida Escobar
El pasado viernes 13 de Agosto en Pasagüero, se llevó a cabo un concierto en donde algunas bandas representativas de México no importando el día lleno de supersticiones y malos augurios, donde probablemente Jason surgiría de entre los muertos para cobrar venganza, para realizar una velada llena de sonidos estridentes, aunado a un ritual donde todos bailaron sin llegar a destazarse unos a otros y agitaron latas de cerveza como maracas, aunque encajaban bien como armas letales.
Ya el set estuvo listo alrededor de las 11pm. A pesar de la difusión, no hubo muchos asistentes. La supersticiosa noche comenzó con los oriundos de Hermosillo, Sonora; Hong Kong Blood Opera, quienes con sus electrizantes rolas prendieron al público y pusieron a bailar a varios asistentes, con canciones como “I Wanna Hear Ya Scream”, “Killing Joke”, “Bullet Ballet”, entre otras; tocando durante una hora aproximadamente, Sebastián Samaniego, Luis Andonaegui, Luis Alvarez, Miguel Valdez y Memo Ibarra demostraron que sus pilas rendían para más.
Siguieron los originarios de Monterrey, 60 Tigres, quienes comenzaron su turno con unos buenos acordes de funk, un giro radical al movimiento entrópico que habían amenizado los de HKBO. Después de algunos sonidos estridentes, llegó un poco de calma, así comenzaron Alejandro Elizondo, Roberto Polo, Saverio Giandusa, Elias Marcos y Micol Polo a marcar un ambiente de psicodelia y con un repertorio de canciones como “Modelos Sin Personalidad”, “Dentro de Mi Cuerpo”, entre otras. Acompañados de una piña, maraca y unos pasos de baile, llevaron su set al máximo para así, invitar al público a sus próximos shows entre los que destaca el festival patrocinado por una conocida marca de cerveza.
Y para acabar con el ritual del viernes 13, los encargados de cerrar la velada fueron los chicos de Satélite, Vicente Gayo, quienes trajeron como apoyo latas de cerveza llenas de alguna semilla para emitir sonidos parecidos a las maracas. Alan, Josué, Javier y Armando despidieron la maldición con unos cuantos acordes de su disco homónimo, rolas como “Fin de Transmisión”, “Laberintos” y “G.A.Y.O”. Los asistentes bailaban como parte del ritual y así en conjunto con las maracas convocaron de vuelta a la entropía que en un principio se había originado. Mencionaron que volverán al estudio para componer más canciones próximamente.
Les dejamos una serie de fotografías para que revivan el evento.



















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