Los foros acondicionados para montar un escenario, luces, sonido y presentar algún espectáculo cada vez son innecesarios y festivales como el FIMM lo han demostrado.
Este Festival Internacional de Mujeres Mexicanas rompió varios paradigmas y se acerca a lo que debe ser un evento ideal. En primera instancia fue gratis, algo que muchos organizadores no han tomado en cuenta. De ahí podemos comenzar con los detalles que lo hicieron sumamente interesante, como el hecho de que todo el público podía asistir, y así vimos familias enteras convivir con jóvenes; el escenario al aire libre y la mezcolanza entre todo tipo de ritmos, colores y sabores, juntando expresiones artísticas con música hecha o interpretada por mujeres.
Fue así como, desde las 2 de la tarde comenzó el espectáculo, con Esa Mi Pau! que, con una selección musical interpretada en 2 sets comenzó a poner ambiente ante un público difícil de complacer. Los aplausos y las ovaciones eran escasas, y de igual forma los coros y bailes de una que otra persona que quería disfrutar a su manera lo que esta chica hacía sonar de sus tornamesas.
hace poco les hablábamos de Pau y Amigos, un joven trío que se mostraban emocionados por compartir su música, nueva para la mayoría de los que allí se dieron cita, pero conforme pasó el tiempo logró ganarse a los que bajo el rayo del sol se atrevieron a acercarse al escenario. Muchos disfrutaban bajo la sombra de un árbol alejados de la pequeña masa que iba creciendo conforme pasaba el tiempo.
La fiesta comenzaba temprano, el Sonido Lasser Drakar aprovechó el tiempo que duró su set para llenar de beats que al conjuntarse con la voz de Lasserette y el movimiento de su cuerpo al ritmo de la música logró contagiar poco a poco al público que seguía siendo frío. Sin dudarlo y personalmente hablando, uno de los mejores sets de la tarde.
Se empezó a juntar la gente y tratar de acercarse lo más que pudieran al escenario. Ahí fue cuando entendimos lo que pasaba y es que la mayoría esperaba a Elis Paprika quien recibió más aplausos; claro, no se trata de un concurso de popularidad, pero resultó el motivo de muchos de los ahí presentes. Sus canciones llenas de punch y una presencia inigualable en el escenario hicieron valer cada uno de los “claps” que le brindaron.
El Hip Hop, las rimas y el flow tomaron el control cuando Niña Dioz, “esa morra que salió de Monterrey”, se hizo presente. El escenario, digno por su tamaño para este festival, literalmente le quedó corto al recorrerlo una y mil veces al mismo tiempo en el que cantaba cada una de sus canciones. Invitada Marcela Viejo, de Quiero Club, para subir y hacer su parte en “El Techno Está de Vuelta”.
El fin llegaba, y con esto la anarcumbia de Amandititita que ponía a bailar a los que se quedaron a disfrutar de su enorme presencia. Canciones de la vida diaria que reflejaron a nuestra sociedad y que hacían bailar en solitario, parejas o con hula hula a la gente.
Bien por los organizadores que demuestran profesionalismo al llevar una logística perfecta del evento; bien por la gente que asistió a disfrutar y también por aquellos que se acercaron a ver que pasaba y que fueron o no enganchados por lo que ahí se presentó; y principalmente bien por aquellos que dejan atrás a las bandas de costumbre y se la juegan presentando a chicas talentosas en un buen evento.
Aquí unas fotografías de Iván Linares.































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