Cuando nos ponemos a pensar sobre la escena independiente, esa que toca puertas en todos lados y que muestran su trabajo de la forma más honesta, seguro se nos vienen a la mente varios representantes que quedan ad hoc con la descripción.
El sábado pasado el Pasagüero recibió a 3 que sin duda tienen una gran propuesta, y que, aunque lo dije anteriormente, compartieron escenario en un cartel incoherente, le dio una variedad a la noche, como si decidiéramos poner en shuffle nuestro reproductor de música.
Psicodelia absoluta
Una vez más lo digo, URSS Bajo el Árbol es una de las propuestas más arriesgadas que he escuchado últimamente, y que si no fuera por el buen gusto de @Walta, jamás les hubiera puesto tanta atención. En cuanto a arriesgado me refiero a buscar empatar en una escena con ciertos estándares sobre lo que pega y no, sobre lo que merece tener la atención de los medios y no, pero de nuevo creo que la sinceridad con la que estos jóvenes del Distrito Federal hacen su música y la presentan ante los poco educados, como yo, les da ese plus que hacen que los valoremos por ello.
El show de aquella noche fue justo eso, chavos con mucho talento que desde que dijeron las primeras palabras, hasta el fin de su presentación, dejaron atónitos a muchos de los que no sabíamos lo que nos esperaba. Por momentos ambientes que nos llevaban a viajar con ellos, por momentos mucho ruido y escenarios caóticos, por momentos locura e introspección, sin olvidar los toques extravagantes donde los 6 instrumentos (2 guitarras, bajo, batería, voz y sax) ya no eran suficientes y tenían que recurrir al doble saxofón.
Citaré una frase que escuché esa noche y es: “Que bueno que vi a URSS Bajo el Árbol hasta ese momento, porque tal vez antes me hubiera desilusionado”; sin duda lo creo.
Punk guitarroso
Candy es un trío en estudio, pero cuarteto en vivo (con Ángel de Holden, como músico invitado), que le tocó ser el sándwich de la noche. La mitad del evento había llegado y era turno de escuchar a esta banda que tiene justo lo necesario para que se mueva el piesito al ritmo de su música.
Tal vez no esperaba más de ellos, fue justo lo que me había imaginado, 3 chicos y una chica reventando las bocinas del Pasagüero, que por cierto ahora sí se escucharon bien, y que pasaban de “baladas”, como ellos nombraban a sus canciones con menor punch, a guitarrazos y ritmos rápidos.
Seguramente la interacción de la gente que los tenga enfrente en algún tiempo será distinta y decidan cambiar su actitud de solo verlos a interactuar más.
Por mucho es una banda que vale la pena ver en vivo y que, seguramente con las letras de sus canciones en mi mente, no me dará pena en algún momento cantarlas cuando los tenga enfrente.
Momento meloso
Ventilader es de esas bandas que puedes disfrutar con tu chica, o tu pareja, y que son perfectas para llegar a dedicarse canciones y justo a vivir momentos especiales. No es discriminatorio en lo absoluto mi comentario anterior, todo lo contrario.
Con el Pasagüero a medio llenar, principalmente por la hora en la que subieron al escenario, subieron a hacer lo que debían, tocar una tras otra canciones que sonaban a verdaderos clásicos, pero que en su mayoría nunca las había escuchado. Seguramente fue el momento en el que más cánticos escuché y donde más fieles existían, y es que claro, las bandas anteriores apenas se encuentran evangelizando nuevos terrenos.
Los dejamos con una galería de fotos tomadas por @mackluna y los invitamos a que comenten sus experiencias vividas de esa noche.





























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