Foto: @yaaeel / @radioanalogo
No estoy seguro de poder nombrar a El Imperial como el lugar de “moda”, pero sin duda es uno de los escenarios importantes, con un “fanbase”, si es adecuada esa palabra, grande; sin dejar atrás la calidad de eventos que presenta semana tras semana.
El pasado viernes hubo algo distinto que me llamó para asistir a este lugar, un evento que valió cada peso que estaba pactado en el cover; me refiero a la presentación de Ceci Bastida en este escenario que, creo yo, su mayor característica es el audio inigualable con el que cuenta.
Con músicos invitados, dentro de los cuales se encontraban los Mood Fu, Ceci nos trajo un poco de Tijuana, o tal vez más de la esencia latina en los Estados Unidos, con una propuesta de verdad distinta y que, sin etiquetarla como única, tiene un “algo” de especial que desde que tuve la oportunidad de escucharla por ahí de 2009, me enganchó y no me ha soltado.
La curiosidad por vibrar en directo con lo que había tocado en audífonos o bocinas desde mi reproductor era tal que fui con alta expectativa. Estoy seguro que a Ceci Bastida lo que menos le importaba era quedar bien conmigo a través de su música y show en vivo, pero de verdad que terminé sorprendido por aquella noche.
Existen eventos inexplicables en este medio musical. De alguna forma u otra algunos sucesos se van entendiendo conforme pasa el tiempo, pero hay otros que en verdad no tienen una respuesta lógica. En este caso, en el preciso caso de la música de Ceci y la respuesta del público es justo de esas cosas que uno no encuentra el fenómeno que existe, pero no es tan fácil explicarlo.
“Que bueno que vinieron. ¡Creí que no llegarían!” fueron las primeras palabras que la cantautora compartió con el público que llenaba ciertos espacios del bar de la Roma. Después, ya entrados en el show mencionó “Traigo discos que no pueden encontrar en México por el momento. Y que no creo que los encuentren”.
Su show lleno de percusiones, sampleos, un bajo y algunas trompetas que por momentos me hacían imaginarla en un escenario mucho más grande, acompañada de una batucada inmensa, llena de tambores que no podría nombrar, y ella, al frente, cantando sus canciones que por momentos siento más introspectivas. Estoy seguro que el escenario de este bar/antro/lo que sea le queda muy pequeño.
Tal vez la respuesta que buscaba renglones atrás es que su música, aunque tiene todo para ser comercial, es mucho más sincera y no importa si llega a una, cien o miles de personas, sino que en verdad la disfruten por lo que es y no por lo que pretende ser.
Veo la Marea es su último material, el cual recomiendo de principio a fin y que, en la experiencia del directo, toma una forma distinta de ser disfrutado. Su música, cargada de una visible honestidad y creada por una excelente artista que se encuentra en un momento de madurez, se disfruta en cualquier escenario y, sin dudarlo, es una experiencia que repetiré cuando tenga la oportunidad de que regrese al DF.




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