Sin lugar a dudas existen los momentos adecuados para ponernos los audífonos y escuchar música, principalmente nueva. Estoy de acuerdo con que no todo debe ser directo, sin percibir algún otro ruido que se cuele a tus oídos, un poco más de la vieja escuela que ponía su disco y se sentaba o acostaba a disfrutarlo.
Esto de las bandas con propuesta instrumental que no dan peso a la voz, cada vez me parece mejor. ¿Dónde está el coro? No es importante, y mucho menos cuando encuentras trabajos que no solamente resaltan cada instrumento que participa, sino el hecho de que mantengan una personalidad distinta en cada canción y que en el momento en el que se conjugan en una pieza, por derecha sonidos agudos de una guitarra, por izquierda el bajo, al centro la batería, platillos paneados y más ambiente que se puede generar, logran proyectar algo a lo que sólo la música nos puede evocar.
Desde Venezuela nos llegó Días de Septiembre con su material homónimo. Edgar, Pedro, Christian, Ángel y Mígliz, deciden conjuntar una serie de instrumentos comunes para hacer música de estaciones sentimentales, de estados de ánimo distintos y sumergir al escucha en un ambiente de “emociones sugeridas, no dictadas”, como lo expresan en sus redes sociales, y envolvernos de tal forma que, cuando damos play a “Gotas”, no podemos parar hasta que el fade out se come la última nota en “Feliz”.
Cualquier duda con el nombre queda resuelta al momento que comienza la introducción del disco, el track 1 llamado “Gotas” que, a través de un monólogo nos explica la situación que replicaremos en nuestra mente. Una lluvia densa que se torna a notas que fungen con la misma función. Una batería marca el inicio de “Pararrayos” que mantiene ese ambiente de tarde nublada, de un niño viendo a través de una ventana aquella cancha a la que no puede salir a jugar porque llueve. Revienta en un momento, donde se intensifica el mal clima pero como todo, siempre decae.
Sin dejarnos respirar nos lleva, automáticamente, a “LEGO”. Las voces que fungen solamente como parte de un ambiente te evoca a reflexión. A diferencia de sus predecesoras, es constante la potencia que se siente en esta melodía, donde se perciben guitarras sucias.
Llega “Crissis en el Cielo”, tal vez la canción más pegajosa hasta el momento. Algo que me encantó de esta banda fue el no saber qué sucederá en una misma canción, no son predecibles, pueden explotar riffs rápidos por momentos y bajarnos de golpe a un silencio. Si buscan guitarras, aquí las tienen.
“El Péndulo” juega perfectamente con el paneo de sonidos. Desde que comienza esta canción nos lleva con ese vaivén de notas a un ambiente mucho más relajado que los anteriores.
Yo podría aventurarme a afirmar que “1984” y “Viento y Forma” son como una sola pieza que nos lleva al inicio y final de una pequeña historia. La primera con una ambientación, mostrando el contexto, y la segunda exhibiendo momentos fatídicos hasta llegar a un final.
Llega el momento de “Feliz”, el último track y nos lleva a una sorpresa más. La canción está acompañada de una letra, hermosa por cierto, cursi hasta en sus guitarras, pero reflexiva. El cierre de un ciclo y toda esa evaluación que hacemos de algo que termina, dándonos cuenta que no fue malo. Un final majestuoso para un excelente disco.
Días de Septiembre presenta a todo el mundo su disco homónimo, el cual también ponen a disposición de todos, a través de su site, de forma Gratis y Legal para que puedan escucharlo.




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