Tardé un año, después de su primera visita a México, en descubrirlos. Tal vez no estaba preparado para lo que escucharían mis oídos, pero recuerdo aquel momento en casa de un amigo en donde sacó un disco con dos tipos, hombre y mujer, con aspecto de Marcel Marceau en la portada, pero con goth style. Debo aceptar que mi amigo tiene un don para venderte bien la música y hablando de un “Punk Cabaret” dio play a ese disco.
The Dresden Dolls es una de esas bandas atípicas, con esos ritmos orquestales que se derivan de un dueto de músicos expertos y que pueden romperse en un coro pop, totalmente cantable.
Amanda Palmer y Brian Viglione son talento puro, fuerza, violencia, música, protesta, amor, gritos, química y un sinfín de adjetivos o palabras aleatorias que seguramente complementarán esa descripción pero que a su vez no llegarán a reflejar algo concreto.
Desde que se anunció su regreso, no sólo a México, sino a los escenarios, la euforia por aquellos conciertos épicos y discos de todos matices que había escuchado y visto por la red, volvió a mi. Una sola fecha, vendida en su totalidad, no fue suficiente para que nos llenáramos de lo que esta banda puede lograr.
Un setlist armado por un poco de todo, es lo que se preparaba para la noche del 9 de Diciembre en el Fru Fru, el cual tuve la oportunidad de ver antes que muchos; pero era de esperarse que en muchos momentos no se respetara. The Dresden Dolls no es una banda que siga esquemas.
El concierto, de poco más de 2 horas y media, se volvió una fiesta entre amigos, con momentos de explosión, de amenas charlas y hasta de desnudos que rompieron esa distancia entre un grupo y su público. Escucharon peticiones, realizaron covers y estrecharon la relación que puede tener un fan con su banda favorita al saludar y besar a todos los asistentes al show, o los que quisieron quedarse.
Su visita pareció un tour de promoción, estuvo llena de sesiones que serán transmitidas por diversos programas de tv y que culminó en el Parque España, con un Ninja Gig orquestado por una guitarra prestada a Brian, la cual tuvo que devolver en un punto entrados en el show callejero, y el ukulele de Amanda que, hasta ese momento, sacó para compartir con nosotros muchas canciones de Radiohead, Nick Cave, The Smiths y algunas suyas.
Al ser una banda atípica, debíamos expresar gráficamente su visita de una forma distinta, y con una galería de Frida Escobar (@pastoescobar) que describe como “más colorida y expresionista”, compartimos la experiencia de The Dresden Dolls en nuestra cabaretera Ciudad de México.


















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