No es sorprendente que Natalia Lafourcade y Julieta Venegas hayan decidido armar un show juntas, pues a todos los asistentes del 10 de diciembre nos quedó muy claro que se complementan y que representan actualmente a una gran parte de la escena musical mexicana, fuera de tratar de categorizarla en algún género. Ambas han saltado al mercado internacional con muy buenos resultados, pero es en su país de origen donde el cariño del público se hace notar especialmente; ambas han llegado a formar parte de alguno de los muchos soundtracks diarios y/o significativos de los mexicanos al estar presentes en la radio y la televisión.
Aunque no lograron llenar el Auditorio Nacional, el recinto fue el indicado, pues independientemente de la música, se entregó un concierto de calidad; el sonido no podría haber mejorado y el espectáculo de luces lograba que las diferentes fibras sentimentales que alcanzaron a rozar estas dos intérpretes con su música completaran su afluencia. También, el tiempo que tocó cada una (aproximadamente 90 minutos) fue lo suficiente para dejar a los fans más que satisfechos, y a los no tan conocedores con una muy buena idea general sobre lo que ambas pueden ofrecer.
Los que hemos explorado bien la música de Lafourcade sabemos que es una de esas amantes a la antigua cuyo estudiado registro de soprano entra en perfecta armonía con los toques de bossa nova y jazz que han caracterizado a su música desde su primer disco homónimo. Su principal aportación en el dúo con Venegas es la calma, dulzura y simpleza de su conjunto, pero lo que más sobresale es la honestidad de sus palabras.
No caben dudas cuando Lafourcade canta, no existe la incertidumbre entre la conexión con su público. Le dio al público unas pequeñas probadas de lo que sería su próximo disco, con colaboraciones de Leonel García, Quique Rangel y Juan Manuel Torreblanca.
Una de las muchas cualidades de Julieta Venegas es su gran habilidad para lanzar -casi al aire- las palabras más indicadas en sus canciones, demostrando que uno no tiene que ser poético, análogo, retórico o intelectual para que las palabras tengan no sólo un significado, si no también una profundidad. Otro de los fuertes de Venegas es la facilidad con la que le levanta los ánimos a la gente con sus pegajosos ritmos, arreglos musicales y letra encargada de hacerle ver a los escuchas el vaso medio lleno. Complementa a Lafourcade justamente con estas dos características, demostrándolo cuando la gente del Auditorio se paró a bailar y aplaudir, pero sobre todo a acompañar a Venegas en su cierre con los temas más populares como “El Presente” y “Tú eres para mí”, entre otros.
Con todo esto, pude escuchar pocos pero muy buenos comentarios sobre la valoración general del concierto a la salida, donde se juntó gente de todas las edades y antecedentes, dando a entender que su música no se limita.
Les dejamos una foto galería por Fernando Moguel (Ocesa):



















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