La primera vez que escuché este vocablo, fue en un disco de Mulatu Astatke, el padre del ethio-jazz, probablemente la figura más importante del jazz en el continente africano (baste decir que fue el primer africano admitido y graduado del Berklee College of Music). ¿Qué significa Nabuzenko? Le pregunté a la banda antes de empezar el show: “salió en un ensayo, buscábamos un nombre, nosotros lo estructuramos, no sabíamos que fuera un fonema etíope”.
Y entonces empezó la música, al puro estilo zíngaro, con un intenso vibrato del sax alto, provocando a los cuerpos de la audiencia a moverse desde la primera pieza. Música gitana interpretada con una batería, darbuka, bajo eléctrico, dos saxofones (alto y tenor) y, una “guitarra” (instrumento guitarroide semejante a los creados por Cabezas de Cera) que también toca magistralmente el saxhorn barítono, instrumento ampliamente usado en la música de esos pueblos aún nómadas de Europa del este, los rom, los tan místicos gitanos de la familia Kalderash, siendo también popular en la música de banda de Oaxaca.
El grupo llevó de la mano a los presentes por un viaje internacional, ya que en su propuesta se puede percibir la influencia de muy variadas músicas folclóricas, pasando por la balcánica (principalmente y, que para empezar, es descendiente de la música del subcontinente hindú), persa, otomana, judía, macedonia, griega, oaxaqueña, incluso con atisbos de cumbia en las líneas del bajo, terminando el concierto con lo más hardcore, claro, al ritmo del peculiar carácter que tiene esta banda.
Puede que, en su intento por amalgamar tantas culturas, no logren aún tener un lenguaje artístico tan propio, pero el grupo, fundado en 2006, tiene apenas un disco en su haber, con el cual logran incursionar vehementemente en el ecosistema musical de este tipo de fusiones balazamente llamado world music.
Contando con una alineación internacional, este grupo está al nivel de cualquier exponente de estas formas musicales, tan libres e íntegras por su herencia romaní. Fehaciente prueba de ello darán este próximo 21 de enero en el Plaza Condesa, durante el Festival Balkan, teniendo de invitado al violinista Caliu, de la legendaria agrupación Taraf de Haïdouks (que significa Banda de Ladrones), la banda más emblemática de música gitana a nivel mundial (sí, a pesar del fantástico Emir Kusturica), por su auténtico estilo de vida. Recomiendo que consigan ya sus boletos en ticketmaster.





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