Algunos héroes son reales…algunos hombres no necesitan decir mucho para saber de lo que son capaces.

Con una atmósfera decadente, sombría y de luces tenues, que añaden ideas sobre lo funesto de los hechos que se avecinan, se desarrolla una historia atípica que ser perfila, de manera casi inevitable, hacia el cine de culto. Bajo el cobijo de una narración más bien silenciosa y taciturna, la película del director danés Nicolas Winding Refn, ”Drive”, lleva a los espectadores a prescindir de diálogos cansados que expliquen el proceder de los personajes.
“Drive”, interpretado por Ryan Gosling; lleva una doble vida: la de un mecánico común que también es doble de películas de acción, y la de un preciso conductor que ayuda a escapar a criminales en cinco minutos, de manera impecable y sumammente profesional, xon la condición de que nunca usa armas. Sin embargo, su historia da un giro inesperado cuando conoce a “Irene” -Carey Mulligan- y a su pequeño hijo “Benicio” – Kaden Leos-. A partir de este hecho, una serie de eventos sangrientos y de acción al más puro estilo “él contra el mundo”, se desarrollan sin caer en clichés manoseados, en tensiones falsas o actuaciones sobrecargadas. El director imprime el factor sorpresa pero dosificado, sin premura o violencia innecesaria.
Las actuaciones son llevadas a cabo con sumo cuidado, como engranes: nada está de sobra. Se trata en sí, de una crónica de sucesos en donde los seres humanos actúan bajo el dominio de los intereses, la traición, el peso de la culpa y sus más profundos deseos, sin poder dejar a un lado el romance construido a través de miradas y roces que no requieren de explicaciones, a un ritmo que enamora hasta a los más escépticos.
No conforme con esto, “Drive” conduce al espectador a un ambiente que parece fuera de lugar, con elementos anacrónicos que remiten a los lejanos -no tanto- años 80′s con piezas envolventes y voces etéreas de new wave. Por un momento, se puede dudar si la historia se desarrolla en esa época o en la actual.
Con una lista de elementos que prometen convertirse en piezas icónicas, este film muestra una violencia estética que no deja de ser impactante, mesurada y al mismo tiempo brutal, que se mezcla y equilibra con la sensación de dolor, de mordaz cautela, deseo y arrepentimiento que matizan el gesto de un reservado Bryan Gosling, en la que para muchos, es una de sus más importantes actuaciones.
No se trata de convencer de que es la película del año, únicamente se arrojan algunos detalles que parecen relevantes para que se animen a verla y formen su propia opinión. Al final, quien decide si es una película más o una obra maestra, son siempre los espectadores.




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